lunes, 13 de marzo de 2017

PRESENTACIÓN LUNA DE PERIGEO - BAR MARTÍNEZ - MADRID

En la sencillez de un día, como dijo Kike Parra, tomamos el aperitivo con luna incluida a la salud de Ana Vidal en el Bar Martínez. Ir a Madrid es como viajar a casa de uno mismo. Madrid, esa inmensa ciudad, acogedora, caótica para quienes vivimos en otra más pausada, pero llena de amigos que te reciben con los brazos abiertos.

Los generosos abrazos de Julio Jurado y Manuel Rebollar, la calidez de mi amiga Esperanza Temprano, las hermosas sonrisas de Beatriz Alonso Aranzábal Cristina Requejo, el ponerse de puntillas para poder darle dos besos a Manu Espada,que me cuesta cada vez más porque creo que me encojo con los años (mardita sea), la amistad sin fisuras de mis amigas de Valencia y volver a ver a una persona encantadora como es Ana Canturiense
Y, por fin, conocer en persona a Silvia Fernandez Diaz y a Ana Grandal. Conversar con ellas y darte cuenta de que parece que las conoces de toda la vida.
No faltaron a la cita mis amigas de Talentura LibrosShara Martin y Marisa Belmonte, Paty y Carlos. No pudo venir Mariano Zurdo porque andaba departiendo con el señor Mozart. Palabra mayor. Se perdona. Los que sabemos lo que son los ensayos, lo entedemos.
Pero es de agradecer mucho, mucho. Una señal de que la literatura une.
Rosana Alonso quien, además de escribir el prólogo del libro y trabajar conmigo hasta el la luna salió, hizo una presentación generosa, como es ella, lo justo, como si fuera un microrrelato y luego se leyeron algunos, con luz tenue y anecdótica.
Y la mejor lectura, sin ninguna duda, la puso el más animoso de la mañana, al que no hubo que pedir que leyera. Se sentó frente al micrófono, como si lo hubiera hecho toda su vida y disfrutó y disfrutamos y aplaudimos. Esta criatura se llama Daniel, como un calco de su padre, Manu Espada.
Hubo imponderables para algunos de los que quisieron venir y no pudieron, aunque su ánimo estaba. De verdad.
Una mañana de buenas compañías, de lectura, de risas, de conversaciones, de complicidades, en suma. 
Y yo, feliz.















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